MALABRAVA en Gruta77

Pues nada, que como el que no quiere la cosa, ya llevo tres conciertos post-apocalípticos en este 2021. La escena se mueve, o más bien tiene como espasmos. Vuelves a ver a gente que no veías hace meses. Compartes lo que te une. Empujas con tus pocas fuerzas para que la máquina se vuelva a poner en marcha. Y por segunda vez volvimos al Gruta, sala que sigue en cabeza del pelotón.

Malabrava es una banda ideal para volver a hacer girar esta noria. En la casi hora y media que estuvimos en el Gruta (con descanso para fumar y para ver la luz del sol de las dos de la tarde) montamos en un carrusel de garage, surf y rock and roll. Las Malabrava te enganchan a un tiovivo multicolor en el que te subes para pasarlo bien y te bajas convencido de que lo has pasado genial.

Es una de esas bandas que antes de este armaguedon, estaban cogiendo la ola y empezaban a asomarse a festivales y a llenar salas. Visto lo visto, no creo que tengan problema (más bien al contrario) para volverse a enganchar al carro del éxito. Desparpajo, actitud y aptitud no les falta.

SUI & THE ELECTROSHOCKS en el Let’s Go Rock Bar

Algo más de un año había pasado desde que había visto a esta banda por última vez, y en el mismo sitio. Entre ambas ocasiones, meses dramáticos e interminables, y varias suspensiones por medio. A la alegría de ver a grandes amigos en el sitio en el que les quiero ver, encima de un escenario y después compartiendo una cerveza, se unió la de vislumbrar algo de luz al final de este eterno túnel.

Y en cada ocasión que veo a este grupo le voy cogiendo más el tranquillo, porque aunque no soy experto en esta música, me lo paso en grande. Me lleva hasta ellos que sus miembros tocan en varias de las más importantes bandas surf españolas: Emilio y Pedro en Echo Express, Dani en los Winston Lobo, y David en los Daytonas. Ahí es nada. Músicos de categoría que con Sui al micrófono aseguran una hora muy entretenida cabalgando por el rockabilly, el country, el hilbilly y no sé cuantas cosas más.

Las risas que nos echamos después dan para escribir varias páginas, pero de momento es secreto de sumario

LOS WINSTON LOBO en Gruta 77

Con los primeros acordes del Calhoun Surf, me emocioné. Literalmente. Se me puso un nudo en la garganta. Después de un larguísimo e interminable paréntesis volvía  a ver a mis amigos los Winston Lobo sobre un escenario, casi un año entero no solo huérfano de música, sino también de amistad y compadreo. La vuelta tenía que ser con ellos y solo con ellos.

Las condiciones en las que tuvo el lugar el concierto fueron las mejores que se pueden ofrecer en la actual situación. Fueron óptimas, de hecho. Un aplauso para el Gruta 77, un oasis en el desierto de la conformidad, y para el Indio, que va por el camino de convertirse en Quijote contra los molinos de la burocracia. Casi una treintena de locos seguramente muy cuerdos quisieron aportar su granito de arena y huir de palabras huecas.

Y no, el concierto no fue lo de menos, porque unos Winston Lobo en plena forma interpretativa y compositiva no pueden ser nunca lo de menos. El año pasado se suspendió su participación en el Concierto Homenaje a Dick Dale que iba a tener lugar en el Gruta, justo al comenzar el estado de alarma. Su puesto en ese cartel se lo habían ganado con creces después de la apoteósica presentación de su disco en el mismo escenario, todo un hit de la música instrumental española actual, sin etiquetas ni corsés. Parecía este bolo la compensación, lógica y merecida a esa desilusión, un premio a quien la tuvo y la retuvo. El concierto que cerraba el círculo de esta infame pesadilla.

Una veintena de temas elegidos con mucho gusto y tocados a saco y sin contemplaciones.  Abrieron con Calhoun Surf, como dije al principio. Toda una declaración de gustos e intenciones, interpretada con una energía de algo voltaje. Siguen con uno de mis temas favoritos, Flying the SE5a, a mayor gloria de su as de la aviación y la batería, Angel Rodríguez, que junto con Dani Masa forman una de las secciones rítmicas más potentes y de calidad de la música instrumental actual. Su muy aparente seriedad se esfuma con los sones de Banana Joe, homenaje a Bud Spencer que sólo ellos podían y debían hacer. Montecarlo Race, State Fair, Lupin III, Sing Sing Sing y los bailes imposibles. Noche de Brujas, una canción sorprendente por donde la mires y la escuches. The Monsters, ideal para estos tiempos. Casbah, Wicked Game, vamos a ponernos tiernos que se agradece un descanso. Un Gentleman y Tiempos Modernos, dos temas atípicos si lo que esperas es surf clasicote (y aburrido). Surfing Crow, Surf Rider, En la Tormenta, Jinetes Radioactivos a tumba abierta por el desierto. Aguas Calientes, Liberty Wave, La vuelta a casa, temazo, The Wedge / Misirlou ya desmelenados y para terminar, Secret Agent Man precediendo a un apocalíptico Out of Limits, que en su última interpretación en el Gruta vio nacer el alucinante Pogo-Surf que amenazo con repetir en cuanto nos concedan el tercer grado. 

Y después de la tempestad, vino la calma… Ni de coña. El post-concierto fue un caótico juego de la silla en el que todos querían hablar con todos, contarse sus penas y soñar con sus alegrías. Más que lo que se habló fue lo que se sintió. Amigos, eso hubo que vivirlo…

¡DE VUELTA! Ensayo con Los SEISIETE

¡Por fin de vuelta! ¡Por fin sintiendo otra vez la música en directo!

Y todo gracias a la amable invitación de los Seisiete, una de las bandas más activas justo antes de este parón obligado, y que estaban en plena forma. Ayer puede compartir con ellos su segundo ensayo tras meses de inactividad y escuchar alguno de sus nuevos temas que prometen mucho

LOS CAPITANES en Wurlitzer Ballroom

22.02.2020

Algunas mentes perversas dirán que mis conocimientos del garage se resumen en meter y sacar el coche y en evitar tragarme alguna columna. Eso son insidias que no vienen al caso ni me impidieron disfrutar de un concierto de lujo de los Capitanes. Sería el lugar, sería el público, sería el ron, pero yo me inclino a pensar que desde que les vi la última vez han mejorado una barbaridad y ahora mismo están funcionando a toda máquina.

Lo siento por todos esos capitanes de pega, como Chanquete, Francesco Schettino y Benny Hill, pero este barco no creo que se vaya a pique.

DURANGO 14 en El Sol

Por fin tuvo lugar el esperado estreno del nuevo disco de Durango 14 en Madrid. Gigante Panamericana es un crisol de estilos, influencias y caminos apenas insinuados y todavía con mucho por recorrer.

En las imponentes escaleras de la Sala El Sol, los primeros cien asistentes recibían una chapa con el logotipo del Club de Fans de la banda, un corazón que simboliza el amor que fluye retroalimentando la relación entre seguidores y grupo.

Escaleras abajo, sobre el escenario, los instrumentos de la banda lucían espléndidos y brillaban bajo la luz de los focos. De fondo se podían ver unos visuales de muchísima categoría de Héctor de la Puente, sin duda uno de los puntos fuertes de la noche. Puede decirse que el concierto habría perdido, sin duda, muchos enteros sin ese telón de fondo.

Entre el público se notaban los nervios, la ansiedad por descubrir al fin lo que tanto tiempo se llevaba anunciando. Cuando salieron los cinco miembros de la banda la tensión se liberó y por fin la gente pudo entregarse al disfrute de la música y al baile. Contando para la ocasión con el refuerzo de Raúl Andrade a la percusión, el sonido se aproximó mucho al del disco. Por el escenario desfilaron invitados de lujo, como Laura del Amo, Alvaro Escribano, Payom Hafezieh, Diego Serrano, y en solitario, Gabi Montes de Sexy Zebras interpretando el único tema cantado de la banda hasta la fecha, Adiós Lupita. Y como colofón a la noche, batucada a cargo de Sambaleza.

El concierto fue una mezcla de los ya conocidos pelotazos de Durango 14, con su inconfundible surf & roll espeso, junto con los nuevos temas del disco, algunos de ellos de verdadera categoría y directos a la mandíbula, hasta llegar a la vientena . Y contó con su momento emotivo, la entrega de un parche de batería firmado por todos los miembros de la banda, premio a un sorteo organizado por el Club de Fans y que recayó en quien mejor podía hacerlo, Vane, una de las más grandes fans de la banda. Bonito detalle de la banda con los que les han apoyado desde el inicio, sus fans incondicionales. Por cierto, que la batería tiene un nuevo dueño, Íñigo, que me encantó no solo por su ejecución impecable, sino por su compromiso y simpatía. Ojalá que sea por mucho, mucho tiempo.

En resumen, concierto de lujo en una sala a rebosar (con Sold Out incluido), los fans encantados y yo que me alegro por una banda a la que siempre he tenido en mi corazoncito y que no tiene más límite que el que ellos se quieran poner. En sus manos está.

TIBURONA en El Sol

01.02.2020

La logística se puso en contra de Tiburona para su primer concierto. Quiso hacer el papel del Jefe de Policia de Amity Island, empeñado en dar caza al simpático escualo de mandíbulas enormes. Porque Tiburona se presentaban a lo grande en el Sol, sin medias tintas, y lanzaban de paso su primer disco. Pero el disco no quiso acudir a la cita. La solución fue tomárselo con sentido del humor y dar un bolazo en el que los inevitables nervios desaparecieron como la carnaza en las fauces del Gran Blanco.

Entre temas divertidos y otros de ritmo marcadamente garagero, destacaron, para mi gusto, Bananalipsis y, especialmente, Tiburona. Este me parece un pepinazo que estuve tarareando durante días.

El fin de concierto, con el trío desatándose en el escenario, invitaba a querer subir con ellas y disfrutar de semejante desmelene. Broche de oro para un estreno de lujo.

LOS WINSTON LOBO en el Let’s Go Rock Bar

04.01.2020

El año surfer empezó a lo grande. El primer sábado de este 2020 me fui hasta Parla, en el sur de Madrid, para ver a una de mis bandas favoritas. En la calle el frío hacía de las suyas, pero al entrar al local recibías una bofetada de calor. No venía de la aglomeración humana (aunque ciertamente la entrada fue espectacular, rondando las cien personas, un entradón teniendo en cuenta las fechas navideñas, que era un sábado por la mañana y en un lugar que a priori es tan poco propicio para el surf ). Venía del buen ambiente que había en el interior, de la agradable sensación de encontrar a buenos amigos que se desplazaron hasta allí para ver a la banda, de un sentimiento de camaradería y buenrrollismo que siempre rodea a los Winston Lobo. Y quiero resaltar que en el Let’s Go siempre me siento como en casa, rodeado de “camaradas” a los que siempre es una alegría ver.

Los Winston habían dejado el listón a altura de récord olímpico después de su actuación de 2019 en el Gruta 77 (que por cierto fue determinante para que fueran incluidos en el homenaje a Dick Dale que tendrá lugar en el mismo sitio el 14 de marzo). Era difícil que se diera esa comunión con el público que se dio ese ya inolvidable viernes, simplemente porque los asistentes a este concierto eran de otro tipo, tal vez menos acostumbrados al desmelene. Pero los Winston Lobo no se arredran fácilmente, e incluso con el hándicap de que uno de sus guitarristas, Juan, estaba con un buen catarro, se cascaron otro concierto de lujo, llevándose al público de calle. Incluso con Villancicos surferizados para la ocasión. Sorteo de ukelele amarillo (como la portada de su disco) incluido, los Lobos pusieron otra pica, no en Flandes, sino donde hay que ponerlas: en el corazón del público.

SUI & THE ELECTROSHOCKS en el Let’s Go Rock Bar

No ser un experto en la materia, ni tener grandes conocimientos sobre la música que hacen Sui & The Electroshocks, te da la ventaja de no tener prejuicios. Y gracias a esto puedo decir que disfruté muchísimo con el concierto de este quinteto, porque me dejé llevar por el placer de oír preciosas canciones interpretadas por cuatro grandes músicos y cantadas por una gran cantante

GENERADOR en Trashcan

21.12.2019

Ante la baja de última hora por enfermedad de Albert Ginés y sus Oceánicos, se presentaron Generador, J. Horror y Annie Baby, solos ante el peligro. Porque el Trashcan es una sala relativamente grande y da un poquito de respeto. Sin embargo, la entrada fue bastante buena para la hora temprana y el día desapacible. El dúo se encargó de que pronto entráramos en calor. Tras el primer tema (Qué espanto) vinieron del tirón cuatro temas que para mí son de lo mejorcito que tienen (Combatir, Cambio mi cuerpo, Maldito Vehículo y Transistor), suficientes para resucitar a un muerto.

Los asistentes, fans entregados de Generador y también de los Cramps, vibraron con los temas que versionaron de éstos al igual que con ese remake siniestro del Despeinada de Palito Ortega. Y yo especialmente lo gocé con tres temas marca de la casa: La Gente Apesta, A Ver Si Nos Vemos (Menos) y Sonrío Demasiado Para Ser Tan Pobre. Santos y señas del grupo, resumen de su esencia y de lo que quieren decir y derramar sobre el escenario.

Concierto frenético, sin tregua y sin tonterías. Directo al mentón del, para mí, grupo bomba del 2019.