THE SONORAS (SJSF 2019 # 18)

Los Sonoras, embarcados en una gira por Europa, tomaron al asalto el escenario del Tiki Room y consiguieron reavivarme, agotado por un largo día de conciertos y calor.

Sus preciosas melodías, sus temas que avanzan y evolucionan casi sin darte cuenta, de larga duración pero que no cansan y su actitud en el escenario que fue in crescendo, les convirtieron, para mí y sin duda, en la sorpresa  y en los grandes triunfadores del festival.

INSECT SURFERS (SJSF 2019 # 16)

Cuarenta años con una banda en activo no los cumple cualquiera, y si además la música que interpreta es instrumental, la cosa se pone a nivel de los trabajos de Hércules.

Dave Arnson (que aprovechó esta edición para contar sus experiencias durante estos cuarenta años) estuvo acompañado para la ocasión de Jonpaul Balak, Lorenzo Baldambrini y Eric Penna, y brindó un concierto de los que te dejan impresionado por la calidad de las composiciones y por su originalidad.

Dave, además, es un tipo genial, verdadero animador con su actitud y personalidad de las ediciones del festival a las que acude, ocurrente y siempre con una sonrisa.

 

 

THE PHANTOM DRAGSTERS (SJSF 2019 # 13)

Desde Orense a Livorno, una de las bandas más destacadas de la escena surf en España, contundentes y precisos, bajaron a la arena y se mezclaron con el público, escenario en el que se les ve realmente cómodos. Después de haber lanzado el año pasado el que es su último disco (“…at Tiki Horror Island”) y que está seguramente entre los mejores que vieron la luz en 2018, tenía ganas de verlos en directo; y como siempre, no defraudan. Seguro que ese es el motivo de que se hayan pateado los mejores festivales de España y algunos del extranjero.

THE MULLET MONSTER MAFIA (SJSF 2019 # 12)

Uno tiene sus debilidades, y el Surf Trash de la banda brasileña The Mullet Monster Mafia es una de ellas. Es verles aparecer en el escenario (lo que ocurría por segunda vez para mí en Livorno) y su mezcla de surf, punk, metal y psychobilly me sube las pulsaciones y me obliga a empezar a dar botes. Tres bestias del escenario, pura energía, absoluta simpatía, entrega total hasta la extenuación.

Es cierto que no son la banda más querida por el público purista, pero para mí, que concibo la música como diversión y transgresión, un concierto suyo es una de las experiencias más gratificantes que puedo vivir y volver a ver estas fotos, más de un mes después, me recuerda que durante cuarenta y cinco minutos estuve vivo y fui inmensamente feliz .

Y además visten de negro. Punto a su favor.