CASTOR HEAD en Alcalá de Henares

Del sótano de Siroco a la romana Complutum. De un “no hay bemoles” y un “sujétame el cubata” a reunirse cinco de los músicos más destacados de la región y parir uno de los grupos que más va a dar que hablar en el futuro cercano.

Las ilusiones que nacieron el día en que se concibió el grupo, en el lejano octubre de 2018 en un concierto de Durango14, se fueron aguando coincidiendo con la expansión de la peste de nuestros días. Con mucho ánimo y bastante WhatsApp el grupo fue superando las adversidades y dando sus primeros pasos. Se fue formando un repertorio, se grabó una versión del John Hardy de The Gun Club para el disco homenaje de Delia Records / Estudio Delicias, un video chulísimo para Barber Session e incluso ya tienen en el horno su primer disco.

Había tenido el inmenso placer de acudir a dos de sus ensayos y ver como se iba acercando el día del debut, he sido testigo de sus nervios y de sus esperanzas, y puedo decir que su esfuerzo ha merecido muchísimo la pena. Montar una banda en estos días ha sido una labor titánica que no podemos sino agradecerles, y mi sensación es que mucha gente lo hizo en este concierto: miembros de Echo Express, Surflamingo, Imperial Surfers, Tiburona y muchísimos amigos, muchísimos, que se acercaron, no solo a disfrutar de una banda enorme, sino a expresar su admiración y a arrimar el hombro.

El concierto fue muy bien. Con algún problema de sonido, tal vez. Con nervios, puede ser. Pero el repertorio es contundente y la interpretación de muchos quilates. Para mí, y para ellos, fue como abrir una puerta y dejar que entrase aire nuevo, limpio y fresco y durante unos instantes, hacer y oír lo que te dé la gana y sin ataduras. Amigos, eso vale oro.

Disfrutad, que os lo habéis ganado.

GENERADOR en el Diablo Market en Alcalá

Una de las cosas que, musicalmente hablando, más me molestó de esta pandemia, fue estar tantos meses sin ver a un grupo que estaba lanzado a tumba (y no precisamente la de Johnny Cash) abierta. Sus conciertos estaban siendo demoledores, una auténtica conmoción, el público los disfrutaba sin frenos, podías ver a la gente totalmente identificada con esta banda, con lo que ofrecía, con su concepto, con sus mitos y con sus leyendas. Yo estaba entre ese público y, como digo siempre, me siento rejuvenecer treinta años cuando los escucho. En sus conciertos sufro una mutación festiva que me hace volver a tener acné juvenil y las hormonas en ebullición.

Por suerte, la espera, larga, llegó a su fin. Por fin pude volver a verles, y aunque me habría gustado que fuera en un sitio más acorde a su espíritu, oscuro y sudoroso, no me quejo. Al contrario, aplaudo la experiencia y ojalá siga funcionando este mercadillo de discos y ofreciendo música en directo. El hecho de tener lugar en un centro comercial, atrae (es innegable) a otro tipo de público y eso siempre es bueno para dar a conocer músicas más “minoritarias”.

El concierto, acelerado y breve como siempre y como nos gusta. En esta ocasión, con dos invitados de lujo, Monje de Larsen y Manolo UVI interpretando un himno de mi juventud, “Amor Frenopático”. Menudo bombazo. Regresión (feliz) a la adolescencia. El nuevo disco, con cuatro pelotazos sin misericordia alguna e incluso con un instrumental. Annie Baby y J. Horror, como siempre, encantadores. ¿Qué más se puede pedir para un domingo? ¿Una psicofonía de Johnny Cash en directo?

10 mayo 2021

Ensayo de LOS CAPITANES

Un local de ensayo, una tarde de sábado, cervezas, chorizo y croquetas para todos, patatas fritas para mí, unas vistas preciosas de Madrid, una suave brisa, historias sobre carniceros y torreznos, Bob Esponja o Finn el Humano, y seis amigos que me abrieron su casa y me hicieron reír y volar.

ALBERT GINÉS Y LOS OCEÁNICOS en Fun House

Retorno a Fun House. Más de un año después, ahí es nada. Los culpables: Albert Ginés y sus Oceánicos, a los que hacía año y medio que no veía en un escenario. Para compensar, nos metimos entre pecho y espalda dos pases. El primero a la hora del vermú (seguido de un descacharrante tapeo con la banda) y terminamos con otro a las cinco de la tarde (cuando algunos estábamos ya casi para que salieran los mansos para llevarnos a los toriles). La asistencia de público fue importante teniendo en cuenta que luchaban con lo más grande que hay, las madres. El underground instrumental llevado a sus últimas consecuencias y enfrentándose al Día de la Madre. Cosas que solo nosotros entendemos…. ¿Quién dijo miedo?

Sobre el escenario, el trío ha pasado a cuarteto, incorporando como teclista a Amalia. El cambio ha sido brutal, abriendo un enorme abanico de posibilidades, arropando con elegancia a la guitarra de Albert, con unos arreglos de mucha categoría y un sonido mucho más compacto.

El repertorio, entre versiones y temas propios, alcanza la veintena de canciones. Cuando debutaron allá por 2019, apenas alcanzaba la decena. En este lapso de tiempo, han elegido covers muy elegantes y compuesto temas con una línea muy definida y buscada, muy del gusto y estilo personal de Albert, que es adalid en nuestro país de los sonidos exóticos y de la estética tiki.

Fue un día de muchas emociones, nos reencontramos con el mítico Carlos Yela de Surf Music Madrid, volvimos a ver a Eloy a los platos, tan eficaz como siempre, y yo personalmente viví una montaña rusa de emociones pasando inevitablemente de la euforia a la melancolía. En mi corazón siempre habrá un hueco para unos Oceánicos.

LOS WINSTON LOBO en Let’s Go Rock Bar

Asistir a un concierto en estos días es un privilegio, ver a los Winston Lobo por segunda vez en cuatro meses es un lujo reservado solo a unos cuantos elegidos: los que nos desplazamos a la localidad de Parla para acompañarles en el que es uno de sus locales fetiche, el Let’s Go. Ahí juegan en casa y eso se nota, por ejemplo en la interacción con el público.

Superado en el Gruta, con nota por todas las partes implicadas, el shock de volver a los escenarios tras un año de ausencia (con toda la carga emocional que tuvo el momento y con el trago de enfrentarse al pánico de un local con aforo limitado y el público sentado) en este segundo concierto del año se les vio mucho mas a gusto. Y no fueron los únicos. En esta ocasión pudimos por fin concentrarnos más en lo que realmente importa y durante una hora larga nos olvidamos de oscuros nubarrones que nos esperaban cada vez que dejábamos las penumbras del local y salíamos a la cegadora luz del exterior (cosas de estos horarios intempestivos que no me acaban de convencer, como animal nocturno que soy). Un escenario más bajo y en mi caso menos distancia con el mismo, hicieron el resto.

En lo puramente musical, el concierto fue la habitual mezcla de temas propios y covers. Ambos interpretados con la reconocible calidad marca de la casa. Como siempre, pero sin dejar de sorprenderme, la forma de afrontar las versiones, metiéndoles un punto de energía y potencia que no son habituales en otras bandas y que, sin duda, les diferencia de los demás. Puede decirse que las tienen tan interiorizadas que se las llevan siempre a su terreno. Sus composiciones propias, atípicas en el panorama instrumental (que a veces peca de una cierta uniformidad) y sin ataduras a la hora de transitar por otros estilos e influencias, son, para mí, un soplo de aire fresco cada vez que las oigo.

Esperemos que en lo que resta de año, los conciertos dejen de ser algo excepcional y los Winston Lobo puedan recoger parte del reconocimiento que se ganaron antes de esta catástrofe y lo hagan en forma de más conciertos. Si así fuera, mi consejo es que aprovechéis la ocasión.

18/04/2021

LOS FONDA en Café La Palma

Casi un año después de la anulación de su primer concierto por fin tuvo lugar el esperado debut de esta banda que como ellos proclaman orgullosos hacen Rock sin tapujos. La verdad es que tenía muchas ganas de verles y me sorprendieron gratamente. Y a pesar de que tuvimos que ver el concierto sentados como en un cine de verano, el concierto se me pasó volando y me quedé con ganas de mucho más. Esperemos que el próximo bolo sea saltando en primera fila y disfrutando de unas cervezas en mano como ellos merecen. Mientras, permanezcan atentos a esta banda que promete mucho y que está próxima a lanzar su primer disco.

MALABRAVA en Gruta77

Pues nada, que como el que no quiere la cosa, ya llevo tres conciertos post-apocalípticos en este 2021. La escena se mueve, o más bien tiene como espasmos. Vuelves a ver a gente que no veías hace meses. Compartes lo que te une. Empujas con tus pocas fuerzas para que la máquina se vuelva a poner en marcha. Y por segunda vez volvimos al Gruta, sala que sigue en cabeza del pelotón.

Malabrava es una banda ideal para volver a hacer girar esta noria. En la casi hora y media que estuvimos en el Gruta (con descanso para fumar y para ver la luz del sol de las dos de la tarde) montamos en un carrusel de garage, surf y rock and roll. Las Malabrava te enganchan a un tiovivo multicolor en el que te subes para pasarlo bien y te bajas convencido de que lo has pasado genial.

Es una de esas bandas que antes de este armaguedon, estaban cogiendo la ola y empezaban a asomarse a festivales y a llenar salas. Visto lo visto, no creo que tengan problema (más bien al contrario) para volverse a enganchar al carro del éxito. Desparpajo, actitud y aptitud no les falta.

SUI & THE ELECTROSHOCKS en el Let’s Go Rock Bar

Algo más de un año había pasado desde que había visto a esta banda por última vez, y en el mismo sitio. Entre ambas ocasiones, meses dramáticos e interminables, y varias suspensiones por medio. A la alegría de ver a grandes amigos en el sitio en el que les quiero ver, encima de un escenario y después compartiendo una cerveza, se unió la de vislumbrar algo de luz al final de este eterno túnel.

Y en cada ocasión que veo a este grupo le voy cogiendo más el tranquillo, porque aunque no soy experto en esta música, me lo paso en grande. Me lleva hasta ellos que sus miembros tocan en varias de las más importantes bandas surf españolas: Emilio y Pedro en Echo Express, Dani en los Winston Lobo, y David en los Daytonas. Ahí es nada. Músicos de categoría que con Sui al micrófono aseguran una hora muy entretenida cabalgando por el rockabilly, el country, el hilbilly y no sé cuantas cosas más.

Las risas que nos echamos después dan para escribir varias páginas, pero de momento es secreto de sumario

LOS WINSTON LOBO en Gruta 77

Con los primeros acordes del Calhoun Surf, me emocioné. Literalmente. Se me puso un nudo en la garganta. Después de un larguísimo e interminable paréntesis volvía  a ver a mis amigos los Winston Lobo sobre un escenario, casi un año entero no solo huérfano de música, sino también de amistad y compadreo. La vuelta tenía que ser con ellos y solo con ellos.

Las condiciones en las que tuvo el lugar el concierto fueron las mejores que se pueden ofrecer en la actual situación. Fueron óptimas, de hecho. Un aplauso para el Gruta 77, un oasis en el desierto de la conformidad, y para el Indio, que va por el camino de convertirse en Quijote contra los molinos de la burocracia. Casi una treintena de locos seguramente muy cuerdos quisieron aportar su granito de arena y huir de palabras huecas.

Y no, el concierto no fue lo de menos, porque unos Winston Lobo en plena forma interpretativa y compositiva no pueden ser nunca lo de menos. El año pasado se suspendió su participación en el Concierto Homenaje a Dick Dale que iba a tener lugar en el Gruta, justo al comenzar el estado de alarma. Su puesto en ese cartel se lo habían ganado con creces después de la apoteósica presentación de su disco en el mismo escenario, todo un hit de la música instrumental española actual, sin etiquetas ni corsés. Parecía este bolo la compensación, lógica y merecida a esa desilusión, un premio a quien la tuvo y la retuvo. El concierto que cerraba el círculo de esta infame pesadilla.

Una veintena de temas elegidos con mucho gusto y tocados a saco y sin contemplaciones.  Abrieron con Calhoun Surf, como dije al principio. Toda una declaración de gustos e intenciones, interpretada con una energía de algo voltaje. Siguen con uno de mis temas favoritos, Flying the SE5a, a mayor gloria de su as de la aviación y la batería, Angel Rodríguez, que junto con Dani Masa forman una de las secciones rítmicas más potentes y de calidad de la música instrumental actual. Su muy aparente seriedad se esfuma con los sones de Banana Joe, homenaje a Bud Spencer que sólo ellos podían y debían hacer. Montecarlo Race, State Fair, Lupin III, Sing Sing Sing y los bailes imposibles. Noche de Brujas, una canción sorprendente por donde la mires y la escuches. The Monsters, ideal para estos tiempos. Casbah, Wicked Game, vamos a ponernos tiernos que se agradece un descanso. Un Gentleman y Tiempos Modernos, dos temas atípicos si lo que esperas es surf clasicote (y aburrido). Surfing Crow, Surf Rider, En la Tormenta, Jinetes Radioactivos a tumba abierta por el desierto. Aguas Calientes, Liberty Wave, La vuelta a casa, temazo, The Wedge / Misirlou ya desmelenados y para terminar, Secret Agent Man precediendo a un apocalíptico Out of Limits, que en su última interpretación en el Gruta vio nacer el alucinante Pogo-Surf que amenazo con repetir en cuanto nos concedan el tercer grado. 

Y después de la tempestad, vino la calma… Ni de coña. El post-concierto fue un caótico juego de la silla en el que todos querían hablar con todos, contarse sus penas y soñar con sus alegrías. Más que lo que se habló fue lo que se sintió. Amigos, eso hubo que vivirlo…

¡DE VUELTA! Ensayo con Los SEISIETE

¡Por fin de vuelta! ¡Por fin sintiendo otra vez la música en directo!

Y todo gracias a la amable invitación de los Seisiete, una de las bandas más activas justo antes de este parón obligado, y que estaban en plena forma. Ayer puede compartir con ellos su segundo ensayo tras meses de inactividad y escuchar alguno de sus nuevos temas que prometen mucho