The Magnificats en Delia Records

La música de estos vallisoletanos tiene algo que no encuentras en otros grupos de música instrumental: una llamada a los ancestros, al acervo cultural de los que nacimos en esta ajada piel de toro. Al “tipical spanish” tan denostado por muchos pero reivindicado por otros. A los menudos españoles que se enfrentaban sin miedo a las suecas altas como montañas. Valientes como quijotes para defender un repertorio como éste que según cuentan alcanza los ciento y pico temas. Y humildes a pesar de dar sopas con honda a muchos otros grupos de cualquier estilo.

Y lo siento, Javi, pero la foto con la cerveza tenía que estar. Porque esta música hay que acompañarla con un buen botellín fresquito.

Surfer Joe en Fun House

EMBAJADOR: ¨Persona que es reconocida en el extranjero como máximo representante nacional de una determinada actividad, normalmente artística o deportiva.” Ese el Lorenzo Valdambrini, alias Surfer Joe, el “Embajador Internacional de la Música Surf”. Y a pesar de que el mundo de la diplomacia es difícil y espinoso y a veces resulta que quienes tienen que recibir las cartas de presentación del Señor Embajador andan atareados con otros asuntos y por H o por B no pueden asistir a un acontecimiento de tal importancia, Lorenzo ofreció, junto con su banda formada por Gianni Apicella a la batería  y Diego Persi Paoli al bajo, un concierto de puro Surf con mayúsculas, purista, clásico y a la vez intenso, con sus canciones propias, algunas de sus tiempos en la isla de Antigua, y sus versiones habituales entre las que destacan las de los Astronauts (de los que es fan absoluto). Además es un gusto escuchar sus presentaciones y oírle como transmite su amor por esta música.
Personalmente es un gratísimo placer volver a saludar a los geniales Gianni y Diego, siempre tan atentos, y por supuesto a Lorenzo, cuya labor en la defensa y promoción de esta música no es siempre todo lo ponderada y valorada que debiera, y que siempre tiene una palabra amable para los que acudimos a verle. Y que esta vez rizó el rizo regalándome una camiseta de los Wadadli Riders, que por su rareza y  por venir de quien viene tiene para mí un valor incalculable.