GUADA STOMP 2023

24.11.2023

Guadalajara es una ciudad hermosa, rebosante de parques y calles con historia. En ese entorno no desentona el Espacio Tyce, donde tuvo lugar el Guada Stomp. Una sala impresionante, con un aforo para setecientas cincuenta personas. El sonido, brutal. La iluminación, espectacular. El personal, un encanto.

Al entrar no pude evitar imaginar esa sala llena con setecientas cincuenta personas bailando a ritmo del surf. Y una vez que se ha puesto la primera piedra, tal vez ese sueño no sea tan descabellado y puede que un día la gente forme grandes colas en la puerta para conseguir una entrada. La música instrumental merece una oportunidad y que muchos arrimen el hombro en Guadalajara.

Mientras el sueño se cumple nos tuvimos que conformar con una modesta asistencia de público, actores impagables de esta tragicomedia: los primeros, los que tal vez recordaran con el tiempo el haber estado en este bautismo de fuego. Por sus caras creo que la satisfacción fue la tónica general y la alegría el estado de ánimo mayoritario. Lo que sobró fue camaradería. Risas y sonrisas no escasearon. Y en los camerinos el ambiente entre las bandas era una gozada, y ser parte de eso un privilegio por el que doy gracias a Flamingo Music Productions y a Jesús.

A las nueve y media de la noche se abrieron las puertas a esta aventura, y mientras compartíamos con las bandas anécdotas, carcajadas, antiguas batallas y futuras escaramuzas, Zorromono Dj’s iban entonando al público con suficiencia.

El cartel que se presentaba estaba formado, en acertadísimas palabras de Jaume de Chewbacca’s por tres bandas que hacen “surf de ideas claras”. Todas han superado y roto en mil pedazos los límites del instrumental y del surf clásico de los 60 (a veces tan monótono para el gran público) y lo han evolucionado. Por resumir y “encasillar” para saber de qué hablamos, en el caso de Phonocaptors podemos decir que hacia la psicodelia, en el de Chewbacca’s hacia la vertiente sci-fi y en el de Surflamingo hacia el Trash Metal.  Con resultados satisfactorios en los tres casos, pues aunque todas estas aventuras pueden fácilmente desmadrarse y evolucionar hacia el caos, estas tres bandas llevan muchos años surcando esos mares, perfeccionando y afinando.

A la primera banda que apareció sobre el escenario, Phonocaptors,  solo la había visto una vez y en un local mucho, muchísimo más pequeño. Quería ver como desarrollaban su música, tan hipnótica y progresiva, en un escenario con una iluminación y ambiente mucho más adecuado. El resultado fue estupendo, porque durante cuarenta y cinco minutos nos embarcaron en un viaje psicodélico guiado por el teclado, en el que sin darte cuenta comprabas un billete para ir visitando todos sus paisajes sonoros, sus idas y venidas, vueltas y contravueltas . Así lo vi yo, como una travesía, una singladura por un mar desconocido, a veces tormentoso y a veces en calma, pero siempre sorprendente.

La siguiente banda fue Chewbacca’s. A estos sí los he visto por todo tipo de escenarios, en Madrid, Valencia, Xátiva y Burriana. En todos estos sitios han demostrado una personalidad a prueba de bombas, vacíos e incomprensiones. Veinte años haciendo la música en la que creen, que no es la que los demás creen que hacen ni que deben hacer. Apostando fuerte, perdiendo mucho, enfrentándose a magros auditorios  cuando podrían dedicarse a otros sonidos más agradecidos y por calidad tener bastante éxito. Solo por su compromiso durante todo este largo trecho merecen el respeto de toda la escena instrumental. Pero además, para los menos románticos o agradecidos, es que sus temas son de altísima calidad y personalidad. Poliédricos, consistentes. Como su último disco que es una pieza más de un puzzle que hay que ver en conjunto, para saborearlo y ver cómo se ha desarrollado y mutado. Concierto ultra-compacto, de lo que no se suele ver por aquí y que creo que dejó a la gente sorprendida. Muy gratamente sorprendida.

Surflamingo jugaban en casa. Pero es que les da igual en qué cancha les pongas, van a dar todo desde el minuto uno, hasta la última gota de sudor. Aunque tienen temas reposados (y que a mí me encantan, como ese Lavander Thunder que no me canso de escuchar), es en sus temas que se adentran en el Metal en los que les ves desenvolverse como peces en el agua (del embalse de Entrepeñas, obviamente). Yo reconozco que son mi debilidad, que consiguen que me sienta uno más de ellos cuando están tocando, que goce, que sude y salte con ellos. La comunión es total, y no solo sobre el escenario. Fue un concierto arrollador que llevó al límite y al culmen al festival. Después de esto solo nos quedaba disfrutar de la amistad, todavía con la pura emoción a flor de piel.

A las tres de la madrugada hubo que desalojar el local, pero habríamos estado hasta el amanecer contando batallitas, planeando nuevas escaramuzas y riéndonos, primero de nosotros mismos y después de la vida, que no nos va a quitar la ilusión y la sonrisa. Porque para mí (que humildemente puse mi granito de arena en este proyecto) eso ha sido esta experiencia compartida con Flamingo Music Productions: un canto a la vida. 

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